Un pequeño paso para iniciar un gran viaje
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Aguardas el milagro. Oras y esperas. Demandas y esperas. Esperas y esperas… y a veces, en ese intervalo llega la desesperación.
No sabes qué hacer, cómo iniciar este día sin faltar al rigor que precisa la jornada y no mostrar tu descontento ante la falta de respuestas.
Tienes la apremiante necesidad de no mediar con nadie, de permanecer ausente y dejar que pasen las olas sobre ti. Pero, entiendes que no es ese el camino correcto, que has de ocupar tu vida y encauzarla debidamente en los parámetros fijados.
Tus expectativas no se han cumplido, tu sueño se desvanece con la bruma de la mañana, cada vez lo divisas más lejano, más utópico.
Aún así, lo extraordinario está a la vuelta de esquina, agazapado en un rincón dispuesto a sorprenderte.
El gran viaje está por comenzar y en la antesala de lo porvenir has de aguardar con premura el sobresalto, el cambio, el haz luminoso que hará resplandecer lo que la noche oscureció y las tinieblas desean perpetuar.
Cada pequeño paso contribuye a alcanzar algo grande. Toma tu cayado y aventúrate. Él está a tu lado, no te dejará ni te desamparará.


















