La ciudadanía dice sí a las alianzas, no a las ideologías
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La rotunda aprobación a la alianza PRD-PAN en el Estado de México abre una estrategia en dos vías para la izquierda mexicana: por un lado la candidatura de Alejandro Encinas tendrá el respaldo obradorista con PT y Convergencia, mientras que la alianza PRD-PAN buscará una candidatura ciudadana de peso y presencia. Estos dos caminos tienen la ventaja de que no son opuestos, sino que pudieran coincidir en una declinación o alianza nacional ya en la recta final rumbo a los comicios en Edomex.
El tema de la consulta sobre las alianzas llevó el tema al debate, mismo que tiene a toda la clase política moviéndose en función del sí o el no a las alianzas.
El PRI evidencia su temor con el nacimiento prematuro de una candidatura muy localista como es la de Eruviel Ávila, cuyo albazo se precipita intentando distraer de la consulta a los ciudadanos mexiquenses.
Este mismo ánimo aliancista ha puesto a bailar al propio Humberto Moreira, quien se la pasa haciendo exposiciones con frijoles, leche y cuentas de vidrio para ejemplificar su desesperación de cara a las próximas elecciones estatales y presidenciales. Otro que baila al son de las alianzas es Andrés Manuel López Obrador, quien esperó el resultado de la consulta para marcarle el rumbo a Alejandro Encinas. Finalmente, Enrique Peña Nieto y el partido tricolor ── quienes suelen decir muy envalentonados que las alianzas no les asustan ── se inclinaron por Eruviel, sacrificando a Alfredo del Mazo, candidato que Peña Nieto prefería, únicamente por el miedo al espectro aliancista.
En fin, la opinión ciudadana vertida en la consulta manda con claridad un mensaje que legitima la estrategia aliancista, pese al rechazo de la clase política y los medios de comunicación. Los participantes de este ejercicio demostraron que hay una decisión independiente de dichas influencias. La que salió el domingo a expresarse en la consulta es una sociedad civil más allá de los grupos empresariales y partidistas, misma que está exigiendo otra dinámica en la esfera política, la cual se identifica más con los objetivos que con las ideologías. Y es en esta coyuntura donde las candidaturas ciudadanas podrían encontrar su lugar, es aquí donde se podría sugerir a una personalidad de la talla de Juan Ramón de la Fuente para encabezar la alianza entre el Sol Azteca y Acción Nacional.
Si la alianza crece como proyecto y se convierte en algo más que una opinión, en una expresión de magnitud nacional, rebasará a los partidos políticos, se convertirá en algo más social y menos ideológico, que conduciría a la más genuina aspiración de la teoría política, del marxismo, del leninismo y anexas: un gobierno de ciudadanos en el que la ideología ya no sea necesaria.


















