La casa del árbol 5.0
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Fantasía y pensamientos creados por aquel niño, creatividad suficiente para imaginar. Cierra los ojos, se transporta a un lugar apartado de la urbe caótica y todos sus elementos, se desprende por completo de cualquier obligación, escuela, tarea, maestras y dormir temprano, nada de eso existe en ese lugar y en aquel momento. Paisaje hermoso, el sol ilumina ese árbol que, dentro de todo ese follaje, una pequeña pero grande casa se asoma, apresurado corre y trepa por unas escaleras improvisadas en aquel grueso y fuerte tronco, al llegar a la parte donde se haya una puerta, la empuja con una gran fuerza para encontrarse con ese lugar tan anhelado, donde nada interesa, todo tipo de historias suceden dentro, piratas, policías, astronautas, entre tantas cosas que cuando gira la cabeza para ver por la pequeña ventana, el astro rey desciende poco a poco hasta desaparecer, comienza por nublársele la mente, hace todo lo posible por su permanencia unos minutos más, se tambalea y cae con fuerza, se levanta, abre los ojos y ahora está en la realidad, un día más, pero cada que mira un árbol, tiene aquella esperanza de ver materializada su aventura.
¿Alguna vez deseaste una casa del árbol?, ¡yo si!, imposible tal vez, razones muchas, pero se vale imaginar, como en la historia de arriba (juro no haber fumado nada) simplemente muchas personas que conozco en alguna ocasión cuando niños, creyeron poder tenerla, algunos dicen, –¿te acuerdas de la de tal caricatura, tal serie, tal película?, así quería yo una– pero creo que a lo largo de nuestras vidas no convivimos mas que con paredes de concreto, ladrillos, etcétera, nuestra naturaleza, las urbanización desmedida, el acomodo de personas en lugares riesgosos pero “habitables”, prácticamente uno encima de otro.
Ahora conozcamos la historia de Simon Dale, artista visual de nacionalidad inglesa, que decidió trasladarse a Gales con sus dos hijos y esposa a realizar ese sueño, al cual denominó “La casa hobbit”, hogar donde él y su familia conviven a diario, mezclando recursos meramente naturales para la construcción de su casa, la cual el habilitó y diseño sin conocimientos de arquitectura, mucho menos de botánica o ecología, únicamente con la ayuda de algunos amigos y un poco de dinero, realizó algo que sólo vemos en escenografías con fines fílmicos.
Dale invita a toda la gente a que se sume a esta forma de vida, la cual parece ser cómoda, de bajo coste, autosustentable, entre otras cosas más que le brindaron bastantes beneficios y que le han dado una percepción diferente en cuanto a la convivencia con el medio ambiente.
Así como la que un hotel en Rueil-Malmaison en Francia, brinda a sus visitantes al hospedarse en unas bolas de plástico, creadas de material reciclado, el diseñador Stephane Dumas, nos da otra perspectiva de cómo disfrutar el medio ambiente, sin humedad, ruido y apartar la tecnología de nosotros. Disfrutarán ver a través del domo transparente las estrellas y dormir sin ningún ruido gracias al sellado especial que tienen por la módica cantidad de 700 dólares la noche, los huéspedes podrán estar dentro de estas habitaciones circulares acompañados o no disfrutando de un paisaje natural del cual estoy seguro muchos han salido satisfechos.
Una manera más como invitación a la convivencia con el medio ambiente, ideas que en México parecen ser realidad desde hace ya bastante tiempo, personas que buscan un lugar dónde vivir sin importarles el riesgo que éste represente y que ya de tiempo atrás, además del crecimiento de este problema, muchos no le dan importancia o no les hace bastante ruido para voltear y ver, pero sólo basta con darse una vuelta al Edomex, donde algunas zonas se confunden con las favelas de Río de Janeiro, lugares que dan la impresión de caer con un ligero sismo y que, a pesar de los deslaves entre tantas catástrofes que llenan los periódicos, creo, nadie leemos, y no me refiero a alguien en especial.
Si quieren saber más de la casa o el hotel, acá les dejo unos links.
http://bit.ly/simon_dale_hobbit_house
@KidFreshPlay


















