Izquierdas unidas al pie de la horca
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Todos los problemas de la izquierda mexicana se podrían resumir en la palabra “ignorancia”. De todas las corrientes políticas en México, la izquierdista es la que hoy se muestra más rezagada, más lerda, más regresiva, más anquilosada.
Esta izquierda párvula pero anciana a la vez, es la más conservadora de todas las opciones políticas, opción que ahora ── ante la negativa obradorista a las alianzas ── se instala en el martirio radical del dogma.
Poniendo a prueba su resiliencia, la izquierda “progresista” de López Obrador prefiere una alianza subrepticia con el partido de Estado (PRI) que con uno de oposición (PAN), ya que en último caso, el movimiento obradorista está dispuesto a asesinar a Trostky en el imaginario histórico venido al presente, y permitir una vez más que llegue el neo cachorro de la revolución priista, Enrique Peña Nieto.
Habrá que releer a Roger Bartra ── los que lo hayan leído, los que no, tendrán que leerlo ──, pues habría que contextualizar sus análisis vertidos en La democracia ausente. El pasado de una ilusión. Desde los años 80, Bartra hablaba de una izquierda dividida y convulsa, marcada por la mancha del asesinato a León Trostky.
La izquierda que da cuenta Roger Bartra, es la temerosa del cambio político, la izquierda tradicional y la del Partido Comunista que decidieron aliarse al original cachorro de la revolución ── el priista Miguel Alemán ── sin embargo, fue Vicente Lombardo el más crítico de entre todas las corrientes izquierdistas, pues con la frase: “No pretendamos el socialismo para mañana en nuestro país”, retrató de manera autocrítica el mal de la izquierda mexicana, mal que hasta el momento ha sido una constante en el PRD y el movimiento de López Obrador. Como si se tratara de un lastre dogmático, los anti aliancistas buscan un socialismo para después, incluso reconocen que prefieren ser derrotados una vez más a aliarse al PAN ── a quien llaman la “ultraderecha” ──, y la miopía política no les permite ver que esa derecha radical está mejor representada en un sector del PRI: el grupo Atlacomulco. El mismo grupo que se aproxima al poder con el favor de una izquierda que cree que la sola unidad hará la fuerza.
Bejarano, de villano a héroe salvador de AMLO
El arcángel San Bejarano se le apareció un día a López Obrador y le mostró la luz cuando todo lo veía perdido. AMLO estaba atribulado por el resultado de la consulta ciudadana en Edomex que dio el sí a las alianzas, también andaba cabizbajo por el respaldo del Consejo Estatal del PRD a la aprobación aliancista, cuando en un sueño revelador, San Bejarano llegó a solucionarlo todo con el apoyo de Dolores Padierna ── a quien el propio Andrés puso como Secretaria Nacional perredista para frenar las alianzas ──; en el olvido quedó el distanciamiento que Andrés Manuel marcó entre su otrora Secretario Particular y hoy renacido líder de facción obradorista.
Recuerdo que hace no más de dos años René Bejarano me concedió una larga y exclusiva entrevista en su despacho. “El Profesor” ya trabajaba para el movimiento de López Obrador, aunque éste no quería reconocerlo ni darle juego político.
En ese entonces, Bejarano todavía padecía el estigma del villano ── que con el video escándalo había terminado con las aspiraciones presidenciales de AMLO ──; el mismo Obrador le había dado la espalda y lo tenía relegado fuera del ojo público.
Aquella vez, Bejarano ── de apariencia tímida ── me dijo con mucho tiento sobre su reaparición pública que se trata de “una apuesta a mediano y a largo plazo para mí, la cual no se da en tiempos coyunturales de corto plazo, porque el trabajo estratégico es de largo plazo y no es por tiempos inmediatos”.
Luego, agregó al respecto: “Ya en lo personal, la vida junta, la vida separa; a veces hay encuentros, separaciones, rupturas y reencuentros, pero esos se dan o no. No es lo que uno quiere, sino lo que se puede”. Después le pregunté en concreto sobre la posibilidad de reaparecer en un acto público con López Obrador:
“Quien sabe, todavía no lo puedo decir, pero de alguna manera estamos sin estar y, como no aspiro a ningún cargo, a ningún puesto, no necesito aparecer, porque creo que estoy más sin estar”. Así me dijo aquella tarde inédita en que aceptó recibir a una joven periodista como yo en su oficina.
¿Este será el regreso del operador político de AMLO que pasó de villano “corrupto” a humilde salvador del movimiento obradorista en contra de las alianzas PRD-PAN?
Entrevista citada por la autora:


















