Grecia y el Efecto K
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Acepta parlamento griego los ajustes para entregar al capital extranjero y los especuladores el control del futuro del país. Así los levanta dedos parlamentarios del país Heleno terminan siendo aliados de las presiones extranjeras para olvidarse del crecimiento nacionalista, del control de la inversión especulativa, de hacer por una vez en años un acto de valentía ante la amenaza real de hacer quebrar al país, desde los centros financieros de Europa y el FMI.
No es un secreto para nadie que el anterior gobierno derechista endeudó al país bajo la premisa de que el país estaba en la ruta del progreso y cada préstamo recibido era un acto de apoyo y confianza para la economía del país -¿en que se parece esto a las vivas de apoyo al manejo económico en México?-. Las calificadoras internacionales –las mismas que no vieron la crisis hipotecaria que paralizo al mundo pro norteamericano- jamas dieron alguna nota mala a la gestión griega en los últimos años.
Cambia el gobierno – la democracia no apuesta en los mercados dicen -, de pronto la crisis estalla y los prestamistas huyen despavoridos amenazando al país con destruirlo si no aceptaba los planes de reajuste, cerrarle todo crédito, congelarle bienes, cobrar cuentas pendientes, aumentarle cargos por atrasos. Las amenazas fluían a diario y el gobierno de “izquierda” dijo al pueblo que no HABIA DE OTRA, debían recortarse todos los programas sociales que daban un poco de paliativo a las necesidades del pueblo, pensionados y maestros salieron a las calles.
Ciudadanos de toda clase y color partidista se unieron – excepto los políticos que primero garantizaron sus pagos y ganancias- exigiendo justicia financiera e investigaciones del destino del adeudo del país. Exigían claridad en las cuentas del estado y no quitar prestaciones al pueblo antes de saber quien metió la mano a la caja del estado y la había robado.
Al final se aceptaron recortes a costa de detenciones y violencia contra el pueblo que se sentía robado por su clase política rastrera que imita perfectamente a la mexicana, miles de millones en papel llegaron a las arcas del estado desde los centros financieros de Europa y el FMI, claro, no se usarían para reactivar el empleo, el comercio, la inversión duradera, no; serian para pagar los préstamos que la derecha había concretado en medio de aplausos de sus vecinos.
Ayer de nuevo, el pueblo está en la calle, y el nuevo programa de ajustes está en marcha, despidos masivos en un país con altos índices de desempleo serán una de las recetas venidas del exterior que deberán ser usadas, aumento de impuestos en un país con recesión galopante, impuestos a ricos que claro, verán la forma de salir del país a invertir con el vecino menos exigente, planes que nos regresan a la década perdida de los 80s cuando Latinoamérica estaba sujeta del cuello por el FMI y se provocó una de las crisis económicas más fuertes de la historia.
Privatizar todo lo que sea posible –hasta el Partenón si se puede comento un jefe financiero-. El antiguo truco está en marcha, endeudar un país, luego salir en masa y provocar su quiebra y comprar los pedazos – empresas y servicios públicos a precio de remate-, claro esto ensalzado por los medios leales al estado que así convence a las mayorías que “estos ajustes dolorosos son necesarios”.
¿Y el efecto K?
Kirchner llega a la presidencia de Argentina, en uno de sus peores momentos históricos y sociales, con una crisis especulativa desde el extranjero que buscaba el mismo resultado que hoy se encuentra en Grecia, remate del estado a manos privadas a costa del pueblo. Pero toparon con piedra, Kirchner se impuso, convenció a los prestamistas del FMI de que solo cobraría si se tenía crecimiento, creyó en su país y se fajo los pantalones – que hoy están muy holgados en Papandreou – y resistió todo tipo de ataques y amenazas contra su país, mostro que SI HAY DE OTRA. Revivió juicios a la dictadura – como la griega hoy impune -, elevo a rangos impensables el respeto a los derechos humanos –que hoy solo soñamos en México- y saco a su país adelante, mostrándose como un estadista de altura mundial. Su pecado, decirse siempre de izquierda, su legado es solo conocido fuera de Argentina por unos cuantos.
¿Y México?
México bajo control de la derecha está en el camino del endeudamiento aplaudido por los banqueros internacionales, los mismos que ayer aplaudían a Grecia y firmaban los prestamos impagables, y el temor de que organicen una salida de capitales masiva de México es real y latente para presionar en el 2012 al futuro presidente de México. ¿Vamos a dejar que desde el extranjero nos impongan otro presidente pelele?
Angela Merkel mientras tanto llama de "valientes" a los legisladores griegos que aceptaron entregar el país. Si, hay de valientes a valientes.


















