El México de los Polos Opuestos
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La noche de antier –Lunes 15 de agosto de 2011- tuve un debate muy particular con un par de tuiteros, con relación a la militarización que se vive en algunas partes del país. Ellos desde su muy respetable postura, insinúan y aseguran que es mayor la cantidad de gente en México que está a favor de la presencia de militares y no ven otra solución, más que la respuesta armamentista iniciada por Felipe Calderón en contra del Narcotráfico.
Es curioso que ambos personajes vivan en Nuevo León y, pese a todas las desgracias que ha vivido su Estado aportando una gran cantidad de humanos a las llamadas “Bajas Colaterales” -término empleado por el Gobierno Federal para nombrar a todas aquellas personas que no siendo identificados como miembros de organizaciones delictivas, fenecieron víctimas del fuego cruzado, por estar en el momento y lugar incorrectos-. ¿En qué momento transitar por la calle libremente se convirtió en algo así?
Varias de las recriminaciones que se encargaron de hacer a mi persona se basaban en mi ubicación geográfica. De acuerdo a su postura, sino radico en el lugar donde ocurren todas estas injusticias, no puedo emitir opinión alguna. Su exigencia llegó al punto de solicitar e incluso –sarcásticamente-, pedirme que fuera a Ciudad Mier, Tamaulipas a tratar de convencer a la gente de que la ruta militar no es la más apta; sé muy bien que la presencia del Ejército en algunas ciudades ha sido más que necesaria, pero también sé muy bien que la gente vivió aceptando durante muchos años y sin decir nada, que los grupos criminales se arraigaran en dichas tierras, ya sea por indiferencia, miedo o complicidad, todo consecuencia en muchas ocasiones del corrupto sistema de gobierno de las localidades. Es un hecho, si el país está como está, es responsabilidad de todos, pero obviamente la falta de oportunidades reales es una causa principal.
Estas personas denominan a los más de 40,000 muertos como “malitos”, no importándoles si murieron y se les señaló como culpables sin haberles comprobado previamente -en muchos casos- nexos con grupos delictivos; tal y como paso con los 2 estudiantes del Tecnológico de Monterrey acribillados por miembros del ejercito el año pasado en Nuevo León; Los militares primero matan, después investigan, bajo la premisa de que “ellos no nos tiran flores”.
Los individuos en cuestión favorecen la estrategia del Presidente Calderón y su estrategia armamentista. Se pronuncia uno de ellos a favor de la portación legal de armas y demuestra aprobación manifestando sus ganas de disparar contra los que denomina “malitos”. Desprecia a Sicilia y a su marcha por la paz y considera que el único camino es la violencia. Deja a un lado la educación como camino de regeneración del tejido social bajo la premisa: “Ellos traen armas, con libros no se les puede hacer algo”.
Todo lo anterior lo podemos extrapolar a nivel población. Tanto gobernantes como gobernados estamos divididos, y esa polarización de ideas repercute en la falta de acuerdos que beneficien a toda la población. Unos dicen: sí a las armas, otros pensamos que no es el camino correcto. Lo único que es un hecho, es que mientras existen los dimes y diretes de ambas posturas, el país se está hundiendo en la indiferencia, en el “a mí no me ha pasado nada”, “solo los malos están muriendo”, “si ellos traen balas la solución es dispararles”, “los diálogos de Sicilia ¿qué?”, “Todo es culpa del gobierno”. Asumamos la responsabilidad del asunto, y si pensamos diferente, no debe de ser motivo para dividir, sino para retroalimentar y generar mejores ideas. Ni todo el amor del mundo detendrá al narco, pero tampoco todo el plomo que poseen las fuerzas armadas. La solución no está ni en la retórica ni en el exceso de balas. La sangre ahí está, evitemos todos juntos se siga derramando y manchando los suelos, como si fuera una alfombra común y corriente. La sangre de los caídos exige justicia y respuestas con acciones que vayan más allá de matar por matar.
Así como van a apoyar a los Tigres, Rayados, América, Chivas o cualquiera de los otros equipos de fútbol de la primera división mexicana, hay que juntarnos para sacar este país adelante.


















