De verborreas y actos mal actuados
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Casi me desmayo al reflexionar respecto a la verborrea del día de ayer de Felipe Calderón en cadena nacional, en la que como plañidero doliente acusa a los Estados Unidos por la parte de responsabilidad que tienen en el desastre en que se ha convertido este país - mismo que él (des)gobierna, dato curioso -. Hace este llamado, desgañitándose y haciendo una intentona de que las lágrimas rueden para terminar de hacer el numerito, con la pretensión de legitimar el injerencismo norteamericano, muy propio de nuestro belicosos e invasores vecinos, al invocar al tan temido y perseguido terrorismo. Es decir, después de repartir culpas en un acto de chantaje, muy propio del personaje que mora en los pinos hasta el día de hoy, termina por legitimar la presencia de agentes estadounidenses en nuestro territorio - como ha sido denunciado en los últimos días por algunos impresos de circulación nacional -. La imagen de Calderón con el telón de fondo de una tragedia de la magnitud de los hechos ocurridos en Monterrey, es justo lo que este sujeto, supone, requería para legitimar su lucha contra el crimen organizado y la presencia de agentes norteamericanos en nuestro país.
Ahora bien, los hechos lamentables en el casino Royale en Monterrey donde fueron asesinadas - pues cualquier otra designación sería un eufemismo - 53 personas, causaron un verdadero malestar en la sociedad mexicana, por el descaro, la dehumanización y el desparpajo con el que fueron perpetrados. Así Calderón se prenda de este repudio colectivo y los denomina actos terroristas, en una intentona vulgar por sostener y respaldar su guerra inútil, pues es evidente que la violencia va en aumento y que el crimen organizado opera: 1) con mayor impunidad, 2) con mayor lujo de violencia, lo que daña de manera cada vez más intensa a la población civil, 3) sin merma en sus transacciones tanto financieras como de trasiego de estupefacientes, órganos, personas, etcétera. Derivado de lo anterior, y con el respaldo del diccionario de la Real Academia de la Lengua Española en donde define terrorismo como la sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir temor con la finalidad de dominar, yo me pregunto ¿Calderón no ha pretendido dominar a partir del terror, mediante la utilización de actos violentos continuos, este país? La respuesta es sí, por tanto Calderón es un terrorista, y su política de seguridad nacional también.
Finalmente, termino más descompuesta con mi reflexión, ya que me encuentro con que el Jefe de Gobierno del Distrito Federal asegura que "la izquierda está dispuesta a contribuir sin mezquindades a respaldar medidas contra la delincuencia organizada... (y que junto con el PRD) están dispuestos a acompañar al gobierno federal" entonces yo le pido con todo respeto, a Marcelo Ebrard Casaubón, que no hable en mi nombre, es decir como si él representara a toda la izquierda; si a él le ha conmovido el discurso oportunista de Calderón y no es capaz de exigir que cambie la estrategia en materia de seguridad nacional en el país y, lejos de ello, se suma a la cruzada suicida del desequilibrado que se dice presidente, repito, le exijo como mujer activa de izquierda que no hable en mi nombre, pues yo no me sumo al llamado sensibilero del ejecutivo, yo en realidad me sumo al clamor popular que dice: ¡Calderón YA BASTA!

















