¡Candidato Muerto!
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En plena temporada preelectoral y abusando de estas fechas de brujas, vampiros y nahuales, vale la pena apuntar quien de los presidenciables azules se considera muerto hacia finales de este correteado 2011.
Los suspirantes de Acción Nacional: Josefina, Cordero y Creel, se encuentra en el entramado de la segunda vuelta, con la intención de alargar su proceso y mantener su membrete en imaginario colectivo.
Josefina clama por este método previniendo lo cerrado de su postulación y guardando movimientos en el tablero, pretendiendo ser una opción competitiva con el esquema de equidad de género, sin tomar en cuenta que es muy posible que las mujeres en esta elección no sean siquiera feministas, sino abnegadas, enamoradas y conquistadas…morenas en el mejor de los casos.
Si bien a Mota no se le da por muerta, la ponemos en condición crítica, ya que todo apunta a que el más vivo de la interna sea Cordero. A él se le ve permanentemente en Michoacán con Cocoa la hermana la Calderón, haciendo migas y sembrando su imposición, es el que menos ve en la segunda vuelta una opción viable, a menos que su contrincante juegue a perder, lo que parece fuera de escenario, por el contrario, la estructura partidaria lo beneficia en el proceso y parece que lo enfilara hasta que su nombre aparezca en las boletas presidenciales, esto a pesar de estar supuestamente abajo en las encuestas y a pesar de ser un bodrio de candidato.
Creel quien por segunda ocasión busca la grande, aparece en segundo lugar de las encuestas cuchareadas, por debajo de Josefina, y si se hace un esfuerzo por hacer un ejercicio de verdadera objetividad se puede llegar a la conclusión de que este hombre, por las circunstancias de la elección puede ser el más competitivo (para el PAN), en una terna de hombres.
Su pasado “cívico” y su gestión en Gobernación con Fox, lo podrían como un elemento duro para la competencia, misma que se elevaría si AMLO también es candidato porque el elemento madurez sería fundamental, haciendo ver a EPN como un joven sin experiencia, con mucho ruido y pocas nueces, con mucha forma y poco fondo. Con Creel de candidato se pude suponer también un apoyo presidencial mesurado y no descarado como sería en el caso de Cordero, por el contrario la cercanía de Creel con el sector no doctrinario del PAN le restaría simpatías internas.
No se puede dar por muerto a ningún personaje, tampoco se puede asegurar su supervivencia en la competencia, en todo caso sería más probable hablar de un partido que se despide del poder; que va a morir políticamente, que pagara la factura por las muertes de su sexenio, y que estará tres metros bajo la tierra de su propia ideología, la cual se hunde en el mundo. Esta conclusión es a pesar de la amenaza latente de otro fraude en 2012.


















